Qué es la inteligencia emocional

La inteligencia emocional se define como la capacidad de reconocer, sentir, entender y regular los sentimientos propios y ajenos. Implica ser consciente de las emociones y de cómo estas influyen en las conocidas como inteligencias tradicionales (académicas).

Cuando nos planteamos la educación de nuestros hijos, la mayoría de los aspectos que valoramos surgen de la visión tradicional de la inteligencia: “en este colegio aprenderá inglés, en este otro salen con muy buen nivel de matemáticas y en el otro aprueban la selectividad el 95% de los alumnos…”

Desde hace ya unos años, los estudios que evalúan la inteligencia y su papel en la vida de toda persona, han puesto de manifiesto una irremediable cuestión, que se ha estado escapando durante mucho tiempo: ¿La inteligencia se reduce a las tareas de tipo académico? La respuesta es un rotundo NO.

Y de esta gran pregunta surgen otras muchas más: ¿de qué me sirve que mi hijo/a sepa inglés si no ha aprendido (porque nadie le ha enseñado) a enfrentarse a una posible experiencia en un país nuevo? Podría comunicarse pero…quizás su estancia la sobrelleve a base de ansiolíticos. ¿De qué me sirve que mi hijo/a saque la máxima nota en matemáticas si eso va a conllevar (porque nadie le ha enseñado lo contrario) que se mofe de sus compañeros menos hábiles con los números? ¿Qué importa sacar la selectividad si mi hijo/a no tiene la capacidad de decidir qué carrera quiere estudiar porque nadie le ha enseñado a reconocer y aceptar sus sentimientos y decisiones reales y no las dictadas por las normas o convenciones sociales?

La inteligencia emocional no es sólo una parte fundamental de la inteligencia global, sino que funciona como un paso previo al desarrollo de otro tipo de inteligencias.

¿Cuántos niños/as aprueban con notas sobresalientes y sin embargo sufren ansiedad e inseguridad ante cada examen porque no saben regular ni controlar sus emociones y por supuesto no saben atribuirse el valor real de sus resultados? ¿Es lógico aprender matemáticas o inglés pero tener la autoestima por los suelos?

Un niño que confía en sí mismo, es un niño que puede conseguirlo todo. Un niño inseguro, no conseguirá nada aunque sea un genio matemático o científico.

Por ello la educación emocional por parte de los padres (reconocer las emociones de nuestros hijos, ponerle palabras, enseñarle la normalidad de los sentimientos negativos, retroalimentar sus habilidades emocionales, fomentar la empatía, regular sus inseguridades y miedos, enseñarle a aceptar sus sensaciones y a conocer las razones de ella, etc) resulta necesaria como base para el desarrollo del niño/a como persona.

Un niño inteligente emocionalmente podrá enfrentarse a un profesor difícil, podrá gestionar suspensos o fracasos, podrá regular su ansiedad ante retos…podrá proponerse cualquier cosa, porque  sabrá poner en marcha sus habilidades emocionales para conseguirlo.

Porque la vida es sentir emociones, cada segundo. No seremos los mejores siempre en todo…pero podemos ser siempre nuestro mejor apoyo.

Olalla R. Giráldez

Psicóloga especialista en Neuropsicología.

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