Cristina Galbarro Psicóloga

Cristina Galbarro Psicóloga Sanitaria para adultos y parejas y desde la perspectiva Cognitivo – Conductual ayuda a que la persona afronte sus problemas emocionales y los maneje hasta eliminarlos.

¿Por qué elegiste dedicarte a la psicología?
Pues todo empezó en una clase de filosofía en 3º de BUP, cuando aprendí como desde muy antiguo los filósofos ya se interesaban por el “Alma”, que son los inicios de la psicología. Me resultó muy curioso y ahí empezó mi interés por la psicología. Saber acerca de cómo somos las personas, porqué nos comportamos de determinada manera, pensamos de forma distinta y su componente de relación y ayuda a los demás, fueron decisivos para que decidiera cursar la carrera y trabajar como psicóloga.

¿Qué te ha aportado tu profesión?
Mi profesión me ha aportado sobre todo alegrías, conocimientos, experiencias muy enriquecedoras. Es muy reconfortante acompañar a otra persona en su camino hacía una mejora personal. Me aporta satisfacción, mucha.

 ¿Qué es lo que más te gusta de ella?
Me gusta el aprendizaje continuo, tanto por la relación constante que se mantiene con otras personas, de todas ellas aprendo, como por la continua labor de estudio que requiere. Me gusta el compromiso con otros para alcanzar “eso” que se proponen… un cambio, una mejora… Me gusta porque es mi vocación, porque me hace sentir bien, contenta con lo que hago y en lo que trabajo.

 ¿Qué casos recuerdas especialmente?
Aunque en muchos casos recuerdas lo que les hizo acudir a consulta, sobre todo me queda en la memoria los progresos, los cambios, sus sonrisas y esa sensación de bienestar interior que se hace evidente cuando han logrado los objetivos que inicialmente se propusieron.

 ¿Por qué recomendarías a la gente visitar a un psicólogo?
La psicología en España durante mucho tiempo ha estado ligada a la idea o etiqueta de que solo recurrían a ella personas con trastornos muy incapacitante. Cuántas veces hemos oído “Yo no estoy loco”… el cambio en nuestra sociedad y con ello en nuestra forma de vida, ha hecho evidente que no hay que estar “loco” para acudir a la consulta de un psicólogo, hay que ir a un psicólogo “cuando no estás bien”.
Es una especialidad sanitaría y como con todas las demás, se debe recurrir a ella cuando detectamos que algo “no marcha bien”, de la misma manera que acudimos a un dermatólogo cuando tenemos una erupción en la piel. Un psicólogo ayuda a la persona a entender que le ocurre y a que tome sus “propias decisiones”… acompañamos y ayudamos cuando es necesario, entender, cambiar, conocerse mejor.

 ¿Cuál es tu especialidad?
Mi especialidad es la psicología sanitaria para adultos y parejas y dentro de ella trabajo desde la perspectiva Cognitivo – Conductual, en la que me posicioné ya cursando mis estudios y que ofrece una eficacia contrastada. Aunque bien es cierto, que lo que completa la visión y el trabajo de un profesional es interesarse por lo que hacen los demás, qué desarrollan otros paradigmas o métodos de trabajos y tomar de ellos lo que te hace mejorar y ofrecer una mejor ayuda. Por eso en mi trabajo diario incorporo otras técnicas que me aportan una visión más completa, mejoran mis intervenciones y benefician al paciente.
También he trabajado durante muchos años y trabajo actualmente, compaginado ambas áreas, en el campo de la psicología de Recursos Humanos. Esto no me ha hecho alejarme del área clínica, por el contrario me ha mostrado que en nuestro día a día encontramos muchas situaciones estresantes, conflictivas, que nos restan y merman en nuestro desempeño diario, personal, familiar, laboral…- y esa visión más general me ha ayudado a lo largo de todos estos años como psicóloga a tener un continuo aprendizaje y un contacto directo con la realidad social.

 ¿Qué características tiene y a quien trata?
La terapia cognitivo Conductual es un programa de intervención dirigido a mejorar las condiciones de vida de la persona, ofreciendo ayuda para aprender a manejar y superar las dificultades emocionales y psicológica. Trabajamos con las cogniciones –los pensamientos, cómo pensamos, qué pensamos- y con la conducta –que hacemos-. Ambas se influyen o afectan mutuamente, una en la otra, la otra en la una. Lo que pensamos y cómo pensamos modula nuestra conducta, nuestras emociones. Y lo que hacemos tiene consecuencias que pueden ser muy diversas: emociones propias, emociones que observamos en los demás, pensamientos propios, pensamientos que adivinamos o creemos que tienen los demás, reacciones físicas nuestras… Según sea la problemática que afrontamos, hacemos uso de distintas técnicas que nos permitan alcanzar los objetivos y con ello lograr el bienestar del paciente.

¿Hay alguna práctica que se haga habitualmente y que crees que es errónea?
A mí la práctica profesional que me parece errónea es la que hacen los “no profesionales”, es decir, el intrusismo. ¿Por qué vamos a un juicio con un abogado –no se nos ocurriría ir con un maestro por ejemplo- y si consentimos que nuestro bien más preciado, nosotros mismos, nuestra persona, sea tratada por quién no tiene nada que ver con la profesión? En nuestro caso, los profesionales de la psicología, es algo que ocurre con frecuencia y que se debería cuidar muy, mucho, tanto por aquellos que demandan la intervención de un psicólogo, los propios profesionales y la administración pública. Hay que acudir a profesionales que acrediten su formación, que cumplan con todos los requerimientos para el desempeño de la práctica profesional.

 ¿Qué le recomendarías a la gente para ser feliz?
La verdad es que yo no creo que hayas formulas “para ser feliz”. Creo que cada uno de nosotros tenemos una concepción de la vida, de lo que nos hace feliz y por ello cada uno debe buscar “su propio camino”, su propia felicidad, que no es la misma o lo mismo para cada persona.
Para mí la felicidad es eso, “un camino”. Un camino que a mi entender debes andar con “actitud”. Las metas que constantemente buscamos no son la felicidad, ¡olvidamos tan fácilmente todo lo bueno que hemos vivido!, las metas para mí son “descansos” que nos dan fuerza para continuar en el camino. Llegas a una y más adelante hay otra, porque nunca nos conformamos, siempre buscamos más y más y eso a mi entender es positivo porque nos lleva a la mejora continua. Lo que pasa es que en el camino vamos a encontrar impedimentos, baches, desvíos, cruces y a veces nos acompañará el miedo, esa emoción tan primaria en el ser humano y que nos ha hecho llegar hasta aquí. Tendremos que superar esos baches, andar esos desvíos, elegir en los cruces y sobre todo hacer del miedo nuestra palanca de empuje para continuar caminando en él.

 ¿Qué deberíamos tener en cuenta para elegir a un buen Psicólogo?
La teoría sobre esto sería como con cualquier profesional. Una buena y contrastada formación, experiencia y una serie de habilidades personales. Pero hay un factor que nunca debemos dejar atrás y que ocurre a mí entender en cualquier profesión, y es “cómo nos sentimos” con esa persona que nos va a ayudar, sea médico, psicólogo, abogado, o lo que sea. Eso es la “empatía”, la corriente empática entre ambos, profesional y paciente/cliente. Cuando tenemos cubiertos los requisitos de formación, conocimiento, experiencia y sentimos, notamos, que nuestro médico o nuestro abogado, cualquier profesional, nos escucha, se interesa, nos da respuestas… nace la “confianza” en ese profesional y la colaboración, la disposición, es mayor por parte del paciente o cliente, así como los resultados que se obtienen. No se trata de amistad, se trata de sentirse en buenas manos, de creer firmemente que ese profesional nos va a ayudar en una colaboración mutua. Y para esto es necesario dirigirse a un profesional contrastado, es decir, aquel que cumpla con todos los requisitos profesionales obligados y a partir de ahí, al menos a mi entender, lo que si hay es un compromiso por parte del profesional, una buena ejecución, un adecuado desempeño, todo ello encaminado a lograr los objetivos propuestos.
También se hace necesario por parte del profesional, “atender solo aquellos casos que puede atender”, reconocer cuando no estás preparado o cuando es mejor que sea otro profesional quien realice la intervención. Cumplir con la ética profesional, ni más ni menos.

 ¿Dónde te ves de aquí a 5 años?
Pues mis esfuerzos van encaminados a continuar ejerciendo esta profesión que tanto me gusta. Así que dentro de 5 años me gustaría estar donde estoy. Continuar haciendo lo que hago, con más cosas aprendidas, con más experiencias y recursos personales para que mi trabajo sea lo mejor posible para quién lo demande.

 ¿Te ha costado alcanzar el reconocimiento profesional?
Pienso que el reconocimiento está íntimamente ligado “al buen hacer” y a eso atiendo, porque es el que te reporta el paciente en el trabajo conjunto realizado. Más que reconocimiento es satisfacción personal.
13 ¿Si no te hubieses dedicado a la psicología a qué te hubieses dedicado?
Pues mis gustos personales pienso que me hubiesen llevado a una profesión sanitaria de otro tipo… medicina o enfermería… no sé, me gusta tanto lo que hago, que me siento muy satisfecha con lo que en su momento elegí.

¿Cuándo recomiendas que se te visite?
Recomendaría que se me visite, a mi o cualquier compañero, cuando “no estés bien”, cuando no sepas como gestionar tus emociones, afrontar algunas situaciones… no esperamos a estar muriéndonos para ir al médico. Vamos con un resfriado, una alergia o un dolor, pues para ir al psicólogo no hay que estar en una situación límite, no tiene que ser “el último cartucho” como me han dicho en ocasiones algunos pacientes. Adelantémonos a esa situación límite para atender y resolver eso que nos causa malestar, cuando empecemos a detectar señales de que algo no va bien.

 ¿Algo de la conducta humana que te fascine?
La que más, la “capacidad de cambio y adaptación”. Es impresionante lo que cada uno de nosotros podemos llegar a hacer, lograr. No creo en eso de “vengo así de fábrica”… aprendemos continuamente y cambiamos a lo largo de nuestra vida, no somos los mismos con 15 años que con 40 años. Nuestra propia evolución como especie lo pone de manifiesto. Cambiamos, podemos cambiar… con esfuerzo, con voluntad… la opción de elegir está presente y con ella esos cambios que necesitamos para cada uno de nosotros. Ahora se ha hecho más popular el término “resiliencia”, que es lo que pone de manifiesto que las malas experiencias no determinan necesariamente el futuro de la persona. Es cierto que no todos tenemos esa capacidad desde un principio, pero si podemos aprender y promover ser “resilientes”… podemos recuperarnos ante la adversidad y resurgir fortalecidos, a pesar de esos acontecimientos desestabilizadores, situaciones difíciles o traumas graves. No somos invulnerables, pero si podemos cambiar o elegir qué hacer, cómo hacer y cómo afrontar lo que la vida nos trae. Hay muchos casos conocidos que lo ponen de manifiesto… Viktor Frankl, fundador de la logoterapia, Tim Guénard, con una infancia estremecedora, Beethoven, el compositor… incluso personajes literarios o de cuentos, Hucklebery Finn, el patito Feo, la Cenicienta…

 ¿Cómo percibe el ciudadano al profesional de la psicología, se puede hablar ya de la necesidad de un psicólogo de cabecera?
Sería algo estupendo, pero pienso que todavía no hemos alcanzado ese estatus. Cada vez son más las personas que normalizan la intervención de un psicólogo, que entienden que puede ser necesario y recurren al profesional, pero aun así, sobre todos los adultos, van con miedo, con ese temor a la “etiqueta”. En otros países está muy normalizado, Estados Unidos, Latino América, sobre todo Argentina… pero aquí en España todavía no hemos llegado a eso y queda camino por recorrer.

¿En qué ámbitos se solicita más al psicólogo y en que campos obtiene más éxito?
Puede ser que el más normalizado sea el ámbito educativo, los psicólogos – orientadores en centros escolares. En el ámbito social, te encuentras de todo… economistas, abogados, estadísticos, que evalúan, interpretan pruebas de personalidad y cuestionarios, valoran competencias… no tengo muy claro de donde les viene ese bagaje, para mí es un claro caso de intrusismo en la profesión. Todo se puede aprender, pero entonces ¿dónde está el valor de una licenciatura y una especialización?
El éxito según el campo de actuación es inherente a la buena práctica profesional. Más que éxito, podríamos decir, qué ámbito puede ser más conocido. El menos conocido a mí parecer puede ser el ámbito social, el más normalizado el ámbito educativo o escolar y el más conocido por la forma en la que se relaciona en la sociedad la palabra psicólogo, podría ser el ámbito clínico.

Hoy día parece que muchas otras profesiones quieren también abarcar el campo de las emociones, ¿la psicología es para los psicólogos o bien otras profesiones también pueden flirtear con la psicología?
La psicología es para los psicólogos… de la mano de otras disciplinas. Hoy en día todos los adelantos tecnológicos han permitido visualizar eso que parecía tan oculto sobre nuestros procesos mentales, nuestras emociones o nuestros comportamientos, por ejemplo las técnicas de neuroimagen han supuesto un empuje en el estudio del comportamiento de la conducta humana y sus patologías. A mi parecer los equipos multidisciplinares, son un avance a la hora de abordar intervenciones en los pacientes. Si hablamos de la psicología clínica… Psiquíatras, Neurólogos, Rehabilitadores, Traumatólogos, Médicos de atención Primaria, Cardiólogos, Ginecólogos… tantas especialidades médicas como hay en las que tiene cabida y supone un valor añadido la intervención de un psicólogo. Según la demanda, se hacen necesarios unos u otros, una disciplina única o varias conjuntas. El psicólogo puede enriquecer y mejorar con su intervención los resultados que se consigan, de la misma manera que recurrir a otras especialidades en un tratamiento multimodal, puede mejorar la intervención de un psicólogo.
El problema es que en España este planteamiento no es común o generalizado y todo depende de los recursos a los que puedas acceder.

Noticias Relacionadas

Comments are closed

info@especialistasmagazine.com