Concepto psicológico de la Proyección

Proyección

Aprendí todo sobre el concepto psicológico de la proyección durante mi formación en psicoterapia Gestalt, y  me acostumbré a distinguir las mías propias, es decir, aquellas características mías que suelo atribuir a los demás y principalmente, sobre aquellas personas que suelen mantener actitudes o conductas que me molestan.

De todos los mecanismos de defensa, que podemos ver en el ciclo gestáltico o de la necesidad, es este de la proyección el que apunté con más facilidad y el que también suelo detectar con mayor  asiduidad en mis pacientes.

Recordemos conceptos sobre el ciclo gestáltico y mecanismos de defensa (en azul):

·         REPOSO: Estoy aletargada en el sofá, una tarde de sábado
 REPRESIÓN: mecanismo que no permite que aflore la sensación
 ·         SENSACIÓN: Me empiezo a sentir aburrida
 PROYECCIÓN: resistencia a darse cuenta. Coloco fuera, en los demás, lo que no me gusta de mí misma. Responsabilizo a los otros de lo que realmente está en mí.
 ·         CONCIENCIA: Me apetece moverme, salir. Me viene a la cabeza una película
 INTROYECCIÓN: rigidez muscular e intelectual que no permite energetizarse. Me tragué lo que me dijeron de niña sin filtro ni selección. Pueden ser mandatos familiares, normas o valores que determinan una determinada visión del mundo.
 ·         ENERGETIZACIÓN: Me voy al cine
 RETROFLEXIÓN: la movilización no sigue su curso y se vuelve contra el sujeto física o psicológicamente. Se marca excesivamente el límite entre yo misma y el entorno. Me vuelvo contra mí en vez de hacer a los demás lo que me gustaría hacerles. En vez de enfadarme con alguien que me empujó, me reprocho a mí misma estar en el lugar no adecuado. Las somatizaciones
 ·         ACCIÓN: Busco la película y compro la entrada
 DEFLEXIÓN: se produce enfocando otro objeto que no es el que inicialmente produjo la acción. Tomar a risa lo que se dice, irse por las ramas,
 ·         CONTACTO: Veo la película
 CONFLUENCIA: me quedo pegado y no puedo ir a por otra cosa. No se distinguen los límites entre mi entorno y yo misma. Confundo identidad con unión, niego las diferencias
 ·         REPOSO: Vuelvo a mi casa

Si me tragué que debo ser buena, no enfadarme y no mostrarme agresiva… tenderé a proyectar fuera esa parte más guerrera, así evito el enjuiciarme y condenarme.  Se exporta el conflicto  (critico a los demás) para preservar un autoconcepto positivo.

Es realmente curioso poner conciencia, en tales ocasiones, porque te encuentras contigo misma sin mayor preámbulo. Por un lado, nos explica a aquella persona sobre la que proyectamos y por otro, si me doy cuenta y me reapropio aquello que proyecto, puedo explicarme a mí misma. Camino de afuera hacia dentro.

Desde la psicología analítica de Jung, nos encontramos con este mismo tema dentro del concepto de la SOMBRA. A medida que nos vamos desarrollando, de forma más o menos  consciente, vamos adoptando una serie de características con las que configuramos nuestra personalidad. Aquellos rasgos que, por presión social, normativa o familiar, son rechazados y no los incluimos en nuestra forma de ser, pasan a formar parte del bagaje oculto de nuestra personalidad y que no reconocemos como propio.

Llegamos a la misma casuística que con la proyección gestáltica, trabajar con nuestra sombra es desagradable, y nos resulta mucho más fácil ‘ver la paja en el ojo ajeno’. Pero lo que resulta tremendamente instructivo es saber que lo que más me desagrada de los demás, es justo aquello que yo no me permito a mí misma. Si yo, no me permito por ejemplo: la pereza, disfrutar con libertad del ocio, y me obligo a una constante actividad, con qué rapidez me va a enfadar percibir en otros este estado de lasitud, que yo me prohíbo. Desde ahí, la coherencia y valentía con que puedo analizar tal reacción por mi parte, me dan la pista de todo aquello que, no asimilé  desde la deglución (como explicaría Perls), tragándomelo enterito y  determinando mi comportamiento y posteriores análisis valorativos sobre los demás (y sobre mí misma, conectando entonces con la culpa).

Así pues, optemos por la oportunidad que nos brinda la proyección como crecimiento. Darnos cuenta de lo que nos irrita o desagrada de los que tenemos cerca, nos permitirá aproximarnos a lo que nos hemos prohibido.

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