Joan Salvador Vilallonga Psicólogo

Joan Salvador Vilallonga Psicólogo por la Universitat Autònoma de Barcelona. Itinerario de Psicología Clínica y de la Salud (Barcelona, 2008).
Màster en Psicooncologia per la Universitat de Barcelona i el Col.legi de Psicòlegs de Catalunya (Barcelona, 2010).

¿Por qué elegiste dedicarte a la psicología?
Cuando empecé la carrera no fue por vocación. Quería hacer el primer ciclo de Psicología y saltar al segundo ciclo de Periodismo, para licenciarme en Periodismo. Pero una vez en Psicología me gustó el estudio del funcionamiento de la mente humana y su influencia en la conducta, y me quedé.

¿Qué te ha aportado tu profesión?
Primero me ayudó a conocerme a mi mismo. Después me ayudó a comprender la forma de actuar de las personas y su relación con su historia, su personalidad y su entorno. He aprendido que todos hacemos lo que podemos con lo que tenemos y que se puede ayudar a todo el mundo a sacar lo mejor de si mismo y a usarlo para ser más feliz, aunque sea un poco.

¿Qué es lo que más te gusta de ella?
Me gusta ver como en cada visita las personas salen mejor de lo que han entrado. Poder aportar un poco de esperanza ofrecer acompañamiento y apoyo. Me gusta pensar que cuando todas las puertas quedan cerradas podemos abrir una ventana.

¿Qué casos recuerdas especialmente?
Más que casos, son personas. Recuerdo a un hombre con un tipo de cáncer de muy mal pronóstico. Los médicos le habían dado un plazo de vida de unos meses. Tenía mi edad, y se parecía a mi en muchas cosas, por eso me hizo pensar que cualquier día yo podía levantarme y ser el que tuviera la enfermedad. También recuerdo a un señor que hacía chistes sobre su enfermedad y su propia muerte, o a una chica de 30 años que se quitó los pechos para prevenir un tipo poco frecuente de cáncer de mama hereditario.

¿Algún o algunos pacientes a los que hayas ayudado de los que te sientas más orgulloso?
Una mujer se había desorientado por los pasillos del hospital, y me preguntó si era médico. Yo le contesté, en broma, que era psicólogo, y que esto es mejor que ser médico. Ella se echó a reír y me contó que llevaba semanas sin reírse. También recuerdo una señora mayor que estaba ingresada y tenía miedo de regresar a casa por el panorama familiar que encontraría. Le ayudé a hacer valer sus prioridades, y me llamó al cabo de unos días diciendo que “había puesto a todo el mundo en su sitio”.

¿Por qué recomendarías a la gente visitar a un psicólogo?
Porque a veces hay situaciones que llevan dándose tanto tiempo que uno no se da cuenta. Siempre pongo el ejemplo de una persona que lleva 30 años conduciendo y, de repente, un día le dicen que pone el intermitente demasiado pronto y eso puede confundir al que viene detrás. El conductor lo tiene tan integrado que ni se da cuenta. Un psicólogo puede ayudar a su paciente a cambiar estos aspectos que podrían funcionar mejor. Sobre todo en momentos de crisis vital, como un cáncer, cuando uno se da cuenta de que con lo que ha tenido siempre le cuesta salir adelante.

¿Qué características tiene tu especialidad y a quien trata?
Mi especialidad es la Psicooncología. Es el apoyo psicológico a las personas con cáncer y a sus familiares, y a los demás profesionales de la oncología. Ayuda a afrontar el diagnóstico y el tratamiento, a mantener la calidad de vida y las buenas relaciones familiares y, si la enfermedad se hace incurable, ayuda a tomar decisiones sobre la etapa final de la vida y ofrece apoyo tanto al paciente como a su família. También trabaja en la prevención del cáncer y en la investigación en el camp de la oncología.

 ¿Qué le recomendarías a la gente para ser feliz?
Aprender a concentrarse con cada pequeña cosa que hacemos a lo largo del día. Habitualmente nos duchamos pensando en la ropa que nos pondremos, nos vestimos pensando en el desayuno, desayunamos pensando en el trabajo, y trabajamos pensando en volver a casa. Y así se nos ha pasado el día sin darnos cuenta. Si nos duchamos concentrándonos en la sensación del agua, tomamos el café focalizándonos en su sabor y, en general, hacemos todo más conscientemente, disfrutaremos más de las pequeñas cosas.

 ¿Qué virtudes te gusta encontrar en las personas?
La persistencia (que no abandonen sus objetivos al primer contratiempo) y la valentía (la capacidad de sobreponerse al miedo a la hora de actuar). También me gusta ayudar a los demás a encontrar sus propios puntos fuertes, que todo el mundo los tiene aunque a veces no se vean a simple vista.

¿Dónde te ves de aquí a 5 años?
No me veo dentro de 5 años. Me veo ahora. La vida es cambio, tanto positivo como negativo, y no sé ni qué estaré haciendo ni dónde dentro de 5 años.

¿Cuándo recomiendas que se te visite?
Cuando alguien que tenga cáncer, o lo viva de cerca en un familiar vea que esto le causa sufrimiento o dificultad para llevar el día a día. A veces una persona necesita ayuda para adaptarse a los cambios, o tiene miedo de lo que ocurrirá con sus hijos, o con sus padres, o no acaba de confiar en su médico. O puede que le cueste reanudar la vida normal cuando se ha curado. Incluso en las ocasiones en que se acerque el final de la vida y esta persona o un familiar necesite hablar de ello, o cerrar temas abiertos, o encontrar sentido a la propia existencia. Las personas se van más tranquilas cuando ven que su vida ha tenido sentido.

¿Cuánto tiempo crees que necesita un psicólogo para hacer que una persona se sienta mejor?
Es muy variable. He estado con usuarios que solo se han visitado una vez, porque les ha sido suficiente. Otros pueden requerir más tiempo. En este sentido es muy importante la flexibilidad: a una persona puede irle mejor recibir un apoyo intensivo de fin de semana en un viaje a otra ciudad, que dos años viniendo a consulta cada 15 días. ¿Por qué no? O hacer las sesiones mediante videoconferencia, o email.

 ¿Algo de la conducta humana que te fascine?
La capacidad de adaptarse a las dificultades para seguir adelante y el poder de la empatía para que unas personas ayuden a otras.

¿Basta acabar la carrera y obtener el título o luego hay que especializarse según lo que se quiera hacer?
Es imprescindible especializarse. La carrera solo sirve para sentar las bases del ejercicio profesional, pero luego hay que escoger. Tras la especialización es buena una hiper-especialización. Por ejemplo: ¿cuántos psicólogos hay que digan “ayudo a personas con depresión”? En una ciudad, cientos. Un paciente no sabe por qué debería escoger uno u otro. Pero un psicólogo que se anuncie como “experto en personas con depresión provocada por desempleo de larga duración” puede convertirse en referente para estas personas, porque toda su experiencia girará entorno a esta materia.

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