Aleksandra Misiolek psicóloga

Aleksandra Misiolek es licenciada en psicología, doctora en medicina (psiquiatría) y experta en psicoterapia psicoanalítica y terapia breve y focal. Se dedica a trabajar con pacientes en su consulta privada en Barcelona desde el enfoque relacional del psicoanálisis. Especialista en la terapia individual y de parejas, tanto en persona como por skype.

¿Por qué elegiste dedicarte a la psicología?
Existe la convicción de que la gente elige estudiar psicología porque tiene algún problema. Uno de los creadores de la psicoterapia relacional, George Atwood, dijo que existen dos tipos de psicoterapeutas; los que en la infancia sufrieron el rol reversal – tener que cuidar de sus padres y los que sufrieron una pérdida temprana de uno de los cuidadores y se empeñaron en mantener la familia sin perturbaciones. Lo que es cierto es que para ser un psicoterapeuta, es necesario aparte de los extensos estudios en el campo de la psicoterapia, tener el don del cuidado, algo que uno desarrolla de muy joven y que es casi imposible de aprender. Como ocurre con cada don, es una gran suerte tenerlo pero a la vez una maldición que no hace la vida muy sencilla. Creo que una de las maneras de manejar este don es poder convertirlo en una profesión. Por este motivo decidí dedicarme a la psicología.

 ¿Qué te ha aportado tu profesión?
Opino que ser psicoterapeuta no es solo una profesión, sino también un estilo de vida. Uno tiene que ser autentico y genuino con los pacientes y no puede ayudarles a lograr salud mental si él mismo no goza de ella. Creo que es una obligación de los terapeutas no solo formarse, sino también cuidar su salud mental para poder ayudar a los demás. Igual que un monitor de gimnasio necesita mantener su forma física y cuidar de su salud. Los años de formación me han aportado una mirada diferente a la vida y me han hecho crecer como persona. Sin embargo, siento que todos estos años de trabajo con los pacientes me han permitido adquirir una visión acerca de la esencia humana que de otra forma sólo se podría conseguir con muchos más años de experiencia en el ámbito no profesional. Cada proceso terapéutico es, en esencia, vivir con un paciente su vida. Esto no puede no enriquecer. Me siento como si hubiera vivido muchas más vidas aparte de la mía.

¿Qué es lo que más te gusta de ella?
Mi profesión es muy difícil, ya que cada paciente es muy diferente y aunque existe un método y unas técnicas, no existen ningunas pautas exactas sobre su aplicación. La intuición y la experiencia es lo que nos guía a los psicoterapeutas. Me gusta mirar el proceso terapéutico como un arte de interacción humana, de intercambio entre las subjetividades. Es un trabajo muy creativo y nunca repetitivo. Esto es lo que, sin lugar a dudas, me encanta de este trabajo. Pero lo que más compensa la dificultad y la incertidumbre de cada hora de terapia es ver como el paciente mejora y como los esfuerzos comunes contribuyen a un alivio de los síntomas y a un desarrollo personal. Unas de las frases de mis pacientes que mejor me hacen sentir son: “antes no lo habría hecho/pensado/sentido así”. No sólo cuando el paciente cambia, sino cuando él mismo reconoce y disfruta de la sensación de haber progresado.

¿Por qué recomendarías a la gente visitar a un psicólogo?
Buscar ayuda profesional es un gesto de la salud, no obstante, muy a menudo está relacionado con sentir vergüenza porque uno es incapaz de manejar sus propios problemas. En nuestra cultura nadie espera de nosotros que nos sepamos curar las enfermedades somáticas y no nos sentimos inferiores por consultar con un médico. El psicólogo es un profesional de la salud mental y es un recurso que podemos usar para que nos ayude a aprovechar mejor nuestro presente y/o aliviar el sufrimiento psicológico. No digo que sea la única manera de superar los problemas que uno tiene, pero suele ser la más efectiva e incluso es útil cuando los problemas son leves (la psicoterapia no está enfocada solamente a la gente con un trastorno) o cuando se quiere reforzar un tratamiento psiquiátrico.

 ¿Qué le recomendarías a la gente para ser feliz?
La felicidad es un concepto complejo y es muy difícil captarlo con palabras. Creo que la felicidad es algo muy subjetivo y no existe ninguna receta mágica para lograrla. No obstante, en mi práctica clínica he podido observar varias pautas que ayudan a acercarse a la felicidad. Una de ellas es paradójicamente aceptar que habrá momentos duros, tristes y desagradables en la vida e intentar perseguir una felicidad constante siempre puede acabar en vano y causar que paradójicamente nunca la alcancemos. La clave está en la aceptación -que no hay que confundir con la pasividad-. Las personas que se dan poco margen para que pase algo diferente de lo esperado muy a menudo experimentarán los sentimientos de desesperación, rabia o injusticia mientras que las que aplican la actitud demasiado pasiva no podrán lograr mucho en la vida. Encontrar un término medio -que es diferente para cada uno- es alcanzar la salud mental y para mí, dicha la salud mental es la clave para alcanzar la felicidad. Asimismo, nos da recursos para superar mejor los momentos difíciles. Aparte de la aceptación y la salud mental, lo que es esencial son las relaciones humanas. Si tenemos apoyo social y relaciones sanas con la pareja, la familia y/o amigos, la calidad de nuestra vida mejora. De hecho opino, de acuerdo con las teorías del intersubjetivismo y las psicoterapias relacionales contemporáneas, que es imposible lograr la felicidad sin tener relaciones de amor y apoyo con otras personas. Los tres elementos de la felicidad: la aceptación, la salud mental y las relaciones humanas están interconectadas y son interdependientes y no-sustituibles.

¿Qué deberíamos tener en cuenta para elegir a un buen Psicólogo?
Psicólogo es una profesión muy general y dentro de ella existen varias corrientes, así que es muy importante saber qué buscamos exactamente. Si buscamos ayuda de un psicólogo para tratar el malestar psicológico, lo más recomendable es acudir a un psicoterapeuta. La diferencia entre un psicólogo y un psicoterapeuta está en que el psicoterapeuta aparte de la carrera en psicología tiene que completar unos 4 años más de estudios, prácticas, terapia propia y supervisión. En España existen dos tipos de certificaciones de psicoterapeutas: FEAP y EFPA y es importante comprobar si el terapeuta posee alguna de ellas, ya que nos dan cierta garantía de profesionalidad. No obstante, es igual de importante comprobar que podemos establecer una relación de calidad con el terapeuta y que nos trasmite confianza. Al cambio psíquico se accede a través de la relación terapéutica y si ésta falla, puede ser incluso imposible lograr los objetivos de la terapia.

 ¿Algo de la conducta humana que te fascine?
Creo que nunca dejará de fascinarme la capacidad de adaptación del ser humano. Desde la perspectiva relacional de la psicoterapia, a diferencia de la mayoría de las corrientes, le damos una mirada diferente a los síntomas. Un síntoma es la mejor manera que pudo encontrar el paciente de manejar una situación que le causó dolor psicológico en cierto momento de su vida. Esta conducta fue automatizada y a esto lo llamamos un patrón relacional o un Conocimiento Relacional Implícito.
Para dar un ejemplo, cuando un niño siente que sus padres no le prestan suficiente atención, que no le quieren, o que no se le ha tenido en cuenta, sufre y necesita entender por qué es así. Tiene tendencia de adscribirse a sí mismo la culpa y sentirse insignificante: no me quieren porque no aporto nada. En esta situación, para no sufrir, el niño busca alguna área de su vida donde los demás le dan reconocimiento, realizando un esfuerzo sobrehumano para ser el mejor. Así llega a ser el mejor alumno de clase o el mejor deportista, ganando el amor y el reconocimiento de sus figuras paternas. Hasta aquí nadie se da cuenta de que algo pasa, ya que por fuera todo parece estar muy bien. ¿Qué pasa cuando se rompe este sistema de acomodación patológica? ¿Si el niño suspende algún examen o no gana alguna competición? Se comporta como si se le acabara la vida. Este es el síntoma que observamos: baja capacidad de tolerar los fracasos. Esta historia puede ir a más, porque si este niño no recibe ayuda temprana, puede acabar, siendo ya adulto, tomando drogas o bebiendo alcohol para bajar el nivel del sufrimiento y ansiedad relacionado con la incapacidad de tolerar no ser el mejor. El sistema de acomodación patológica empieza como una forma de adaptación y de supervivencia que no ha encontrado formas más sanas de llevarse a cabo. Un paciente es un superviviente que ha hecho todo lo posible para sobrevivir el dolor psicológico y este sistema le ha funcionado durante varios años. Creo que es fascinante la facilidad de adaptación de los seres humanos y gracias a esta facilidad es posible lograr un cambio psíquico durante la terapia.

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