Adicciones tecnologicas

ADICCIONES TECNOLÓGICAS: ENGANCHADO AL MÓVIL

“Estoy enganchado al móvil” (o al ordenador, o a la consola, etc.). Es una frase que se puede escuchar muy a menudo a nuestro alrededor, incluso puede salir de nuestra boca. Con el avance tecnológico rápido que ha sufrido la sociedad han surgido nuevas maneras de relacionarse con los objetos y con las personas. Paralelamente surgen nuevas carencias y nuevas dificultades. Se empieza a hablar de adicciones tecnológicas. A pesar de que solamente se tienen datos provisionales, se estima que entre el 3 y 4% de los adolescentes sufre algún tipo de dependencia a lo tecnológico (redes sociales, Whatsapp, juegos online, etc.).

El concepto Nomofobia no está todavía especificado en ningún manual internacional pero es una tendencia sintomática de nuestra sociedad. Se trata del pánico/miedo a salir de casa sin el móvil o a que se quede sin batería. La persona se puede sentir indefensa, ansiosa y bloqueada ante este suceso. Algunos estudios apuntan a que casi el 53% de los españoles se agobian si salen a la calle sin el móvil. La Nomofobia sería una consecuencia grave de la dependencia al móvil.

El Manual Diagnóstico y  Estadístico de los trastornos mentales (DSM-V) publicado en 2014, incluye como única adicción, podríamos decir “tecnológica” el Trastorno de Juego por Internet.  Dicho trastorno hace énfasis en el uso de internet como herramienta o medio para desarrollar su adicción al juego. Internet deviene un modo de acceso a su adicción y la facilita por la comodidad de poder jugar a través del móvil o de casa tranquilamente y sin esfuerzo. La adicción al sexo también sería otra adicción que se vería facilitada por la llegada de Internet. Pero no se debe demonizar la tecnología, ya que en estos casos (sexo y juego), se habla de un uso de la conexión a Internet para desarrollar una adicción previa.

Otra manera de “engancharse” a lo tecnológico ocurre cuando a través de lo virtual se pretende compensar otros problemas psicológicos como por ejemplo la fobia social. A través de las redes sociales se intenta mostrar la mejor cara fingiendo ser alguien que no es. En los juegos online de rol, la creación de un avatar puede hacer sentir a la persona satisfecha con ese avatar y sentirse a gusto simulando ser esa persona. Este tipo de uso de las redes sociales (Facebook, Twitter, etc.) puede convertirse en peligroso cuando esconde otros problemas como trastornos depresivos, de ansiedad o la falta de habilidades sociales.

Estas dificultades o síntomas que se refugian o se compensan a través de la conexión y el contacto en la redes sociales, hace más vulnerables a algunos menores pudiendo ser víctimas de de ciberbullying (acoso a través de internet) o grooming (captación de menores para usos sexuales o pornográficos). Pero el tema de la seguridad de internet daría para otro artículo.

Adicciones tecnológicas

Adicciones tecnológicas: enganchados al móvil

¿Cómo saber si estoy enganchado a la tecnología?

Podemos empezar a sospechar que tenemos un problema cuando Internet se coloca en el centro de nuestra vida y sentimos una pérdida de control sobre ella cuando no podemos conectarnos. Nos sentimos mal tanto emocional como físicamente. Si pasamos mucho tiempo dedicándonos a redes sociales, mirando el móvil, conectándonos puede acarrear consecuencias en otras parcelas de nuestra vida. En los adolescentes, este problema se traslada a un bajo rendimiento en los estudios y en las relaciones sociales. En los adultos las consecuencias pueden ir desde dificultades laborales, económicas hasta de relación con la pareja, amigos, etc.

Según el psicólogo e investigador Young (2009), hay diferentes criterios para diagnosticar un trastorno de adicción a la tecnología:

  • Preocupación por internet.
  • Necesidad de uso durante períodos cada vez más largos para sentirse satisfecho.
  • Repetición de esfuerzos que han fracasado para controlar, determinar o limitar el uso de internet.
  • Intranquilidad, mal humor, depresión, irritabilidad ante la intención de parar el uso de internet.
  • Pérdida de control del tiempo empleado.
  • Situación de riesgo de las relaciones sociales y laborales.
  • Aparición de mentiras al entorno (familia, amigos, etc.) sobre la implicación en internet.
  • Uso de internet para escapar de problemas anteriores o para aliviar estados de ánimo negativos.
  • Aislamiento social y bajo estado de ánimo.

Y ¿aparece por qué sí?

Como en la mayoría de las adicciones, previa a la relación que se estable con Internet, existen algunos síntomas o problemas. La adicción tecnológica no aparece siempre sola, sino que puede ir de la mano de otros trastornos como:

  • Trastornos del estado de ánimo: depresión, hipomanía, etc.
  • Trastorno de ansiedad.
  • Trastorno de Abuso de Sustancias
  • Trastornos de personalidad
  • Trastornos psicóticos, etc.

Existen también algunos factores de riesgo:

  • Modelos de conducta desviada
  • Depresión e infelicidad
  • Conflictos familiares
  • Agresividad
  • Déficit en las habilidades sociales

Tratamiento

Afortunadamente, la adicción tecnológica se puede tratar. Es necesario para ello consultar con un especialista, en este caso un profesional de la psicología o de la psiquiatría.

El primer paso es evaluar los intentos previos de parar esta adicción. Se ha saber si ha habido tratamientos anteriores (médicos o psicológicos) y porqué han fracasado.

Posteriormente se ha de explorar la relación del paciente con todas las parcelas de su vida: internet, familia, trabajo, amigos o salud.

Y una vez recogidos todos estos elementos, hay que valorar qué tratamiento es el más idóneo. Encontramos varios que pueden ser compatibles:

  • Farmacológico
  • Psicoterapéutico a través de la reestructuración de creencias negativas, la modificación de algunas conductas y el inciso en otras áreas de su vida como la pareja, el trabajo, etc.
  • Terapia familiar.
  • Terapia grupal o grupos de ayuda mutua.

Es necesario también abordar los otros posibles problemas que pueden aparecer al mismo tiempo: depresión, ansiedad o déficit en habilidades sociales.

Para finalizar, algunos aspectos a tener en cuenta:

A diferencia de otras adicciones, es compleja la adherencia al tratamiento debido a la dificultad de obtener una abstinencia cero a Internet. Es casi imposible adaptarse socialmente en la actualidad sin conexión a internet. Es por ello que se ha de reaprender a usar Internet, evitando un uso patológico.

Los niños y adolescentes son especialmente vulnerables a esta adicción. Es una realidad para ellos el contacto social a través de las redes sociales y los padres han de contemplarlo como una necesidad. El inconveniente ocurre cuando solo es la red la manera de relacionarse. Los padres han de estar atentos a este aspecto como se cuidan de otros como la alimentación, la higiene o los estudios.

Otras medidas que podrían tomar los padres serían:

  • Supervisar el acceso a determinados contenidos.
  • Controlar el tiempo de uso.
  • Mantener el ordenador en un lugar visible.
  • Vigilar como protegen su privacidad.

La sociedad actual es una sociedad de cambio rápido. Esto nos condiciona a enfrentarnos a constantes adaptaciones a lo tecnológico y no siempre estamos preparados para gestionar correctamente el uso de internet. Faltará comprobar como dentro de unos años se desarrolla el uso, el abuso y la dependencia a la tecnología. Mientras tanto, es necesario tener en cuenta que algo que nos puede ayudar a avanzar en muchos aspectos, nos puede, por el contrario, atrapar en un malestar psicológico que afecte a otros ámbitos de nuestra vida. Así que si sospecha que presenta una adicción tecnológica y ha intentado controlarla sin conseguirlo, no dude en pedir ayuda.

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