Closeup portrait of a young woman looking depressed

El dolor crónico y consideraciones psicológicas

El dolor crónico y las consideraciones psicológicas

Este mes de julio en el periódico la razón se publicó una noticia informando que en la Universidad estadounidense de Duke aliviaban el dolor crónico a ratones mediante células madre estomacales. Dichos avances, están aún lejos de provarse en humanos y muchos remedios médicos aún no son efectivos ante el dolor crónico.

El dolor crónico afecta a un 12% de la población española (según el estudio de Breivick en el 2006), y los datos sugieren que a medida que la persona envejece aumenta el porcentaje (Miró, 2007). El dolor crónico tiene un enorme impacto en los pacientes. 

Aunque la mayoría de los pacientes con dolor crónico en España son tratados, un porcentaje significativo parecen ser tratados de forma inadecuada. A menudo los pacientes perciben que sus tratamientos no tuvieron ningún efecto (estudio EPIDOR). Algunos estudios han demostrado que hasta un 60% de los pacientes están insatisfechos o muy insatisfechos con el tratamiento recibido (estudio VIOXX).

El dolor genera importantes reacciones emocionales que pueden potenciar el sufrimiento que lleva asociado.

Desde la psicologia, se puede intervenir en el dolor. El psicólogo puede ayudar a:

Dejar de hacer todo lo que no sirve: desmontar los círculos viciosos y potenciar el tratamiento médico adecuado.

Abrirnos a experimentar los sucesos y las sensaciones completamente, plenamente y en el presente, como son y no como tememos que sean.

Tomar conciencia de las limitaciones que conlleva el dolor.

Comprometernos. A seguir haciendo aquello para lo que valemos de acuerdo a nuestras capacidades, aunque esto signifique que tenemos adecuar nuestras metas a nuestras capacidades limitadas por un dolor crónico.

No quedarse con el sufrimiento que se tiene. Mediante la aceptación disminuye el sufrimiento e incluso inicia proceso psicofisiológico de la habituación, por el que el dolor se hace más tolerable porque nos habituamos a él. Habituándonos a las sensaciones disminuye la ansiedad, el miedo y la depresión, tendremos menos sensaciones asociadas al dolor y continuaremos comprometidos con un nuevo papel social con valores propios

La terapia psicológica cognitivo conductual tiene suficientes herramientas para poder enfrentarse con éxito a esos problemas. Son técnicas que han mostrado su eficacia de forma científica. Por citar algunas: (1) la relajación y el biofeedback nos enseñan a dejar tensiones dañinas en nuestro cuerpo. La meditación junto con la relajación, la respiración y el biofeedback nos permite no seguir automáticamente nuestros impulsos que nos llevan a caer en un círculo vicioso. (2) Distraerse del dolor; realizarlo no es nada fácil y puede ser necesario un entrenamiento profundo que requiere técnicas especiales. (3) Técnicas como la reestructuración cognitiva, la terapia racional emotiva, etc. nos ayudan a enfrentarnos con nuestros pensamientos y sentimientos de forma racional y de manera más eficaz. (4) Las técnicas operantes de potenciación de actividades permiten recuperar al límite actual nuestras capacidades. (5) Las técnicas de asertividad y el entrenamiento en habilidades sociales permiten enfrentar los cambios sociales derivados de las nuevas limitaciones asociadas al dolor crónico.

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