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Como superar un crisis personal

En este artículo te voy a explicar un poco como superar una crisis personal. Por supuesto siempre es recomendable que te dejes ayudar por un profesional. Si te apetece estaré encantada de hacerlo. Un placer y espero que te guste el artículo.

¿Alguna vez te has sentido perdido, confundido, o desorientado? ¿Has estado desanimado y no sabes la razón? ¿Te has sentido decaído, sin rumbo? ¿Has sentido malestar contigo mismo? Es muy probable que sí: todos sufrimos crisis personales a lo largo de nuestra vida.

¿Qué son?

Las crisis personales son sucesos inesperados que impactan en nosotros negativamente y nos desaniman. Provienen de cambios que se realizan en nuestras vidas, que no siempre encajamos bien. Hay millones de motivos para sufrir una crisis personal: como su palabra indica, cada persona tiene una manera diferente de vivirla, de sentirla, y de sufrirla.

¿Por qué aparecen?

Las crisis personales pueden ser causadas por:

  • Factores externos, los cuales no podemos controlar nosotros, como un despido, un cambio en tu situación económica, la muerte de un familiar, o un obligado cambio de ciudad y de hogar.
  • Factores internos, es decir, cuando te cuestionas cosas como ¿qué hago aquí?, ¿qué quiero hacer en la vida?, ¿he elegido bien mi futuro? Estas preguntas nos aparecen debido a un cambio de valores, o de convenciones, y nos generan confusión.

En muchas ocasiones, estas crisis coinciden con momentos del ciclo vital claves, como una nueva vida en pareja, la independencia del hogar familiar, el nacimiento de un hijo, una separación, etc. O las sonadas crisis de los 30, de los 40, o de los 50, también éstas son crisis del ciclo vital: nos damos cuenta que hemos crecido y no sabemos gestionarlo bien.

¿Por qué hay que combatirlas?

Fijaos que no paramos de hablar de cambios, cambios que nos desestabilizan y que nos obligan a responder. Unas veces nos activa y nos obliga a movernos, y otras veces respondemos con confusión, desánimo, y tristeza. Ante esta última situación, no puedes permitirte el lujo de estancarte: podría derivar en problemas mayores, como una depresión.

Entonces, ¿para qué sirven?

Los cambios siempre vienen acompañados de emociones: alegría, miedo, tristeza, ansiedad, ilusión, etc. Sentimos porque somos humanos, no robots, y nos ayudamos de las emociones para tomar decisiones, para entender a nuestros seres queridos, para que nos entiendan a nosotros… Por lo tanto, las emociones también acompañan a las crisis personales.

Las crisis personales y las emociones tienen una función principal: nos ayudan a adaptarnos al mundo cambiante en el que vivimos, nos entrenan ante la vida y nos hacen más fuertes. A lo largo de nuestro ciclo vital, estos cambios nos harán crecer, desarrollarnos, potenciarnos mentalmente, y conocernos a nosotros mismos cada vez más. Aumentará nuestra autoestima, harán que nos renovemos y que cada vez seamos más fuertes, que cada vez haya menos situaciones que nos hundan. En resumen, nos harán APRENDER. Por lo tanto, necesitamos las crisis personales igual que necesitamos las emociones.

¿Cómo se pueden superar?

Hay una única solución: entrenar la mente. Una crisis siempre es una oportunidad para mejorar y superarnos. Para ello, es necesario entrenar dos capacidades: resiliencia e inteligencia emocional.

  • La resiliencia es la capacidad para superar situaciones difíciles o traumáticas, saliendo fortalecidos y con nuevas habilidades para poder afrontar los problemas que se nos presenten a lo largo de nuestra vida. No significa que seamos inmunes al mundo, sino que hemos aprendido lo suficiente y contamos con estrategias adecuadas para salir con éxito de esta situación. Por lo tanto, cuantos más problemas superemos, más resilientes seremos.
  • La inteligencia emocional es la capacidad de gestionar, controlar, y reconocer nuestras emociones y las de los demás. Esto nos permite expresar, regular, y dirigir las emociones para que nos ayuden a adaptarnos a los cambios y a las nuevas situaciones. Nos ayuda a ser más fuertes y poder conseguir más fácilmente superar y alcanzar nuestros propósitos y metas, por lo tanto nuestra autoestima y nuestra confianza propia aumentarán.

Así que lucha, gana la batalla. ¡Ánimo! ¡No te rindas! Combate desde el principio, no esperes más, y sigue aprendiendo y mejorando.

Ana Hernández González

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