Tengo cáncer y no sé si decirlo Joan Salvador Vilallonga

Tengo cáncer y no sé si decirlo

Tengo cáncer y no sé si decirlo Joan Salvador Vilallonga“Tengo cáncer y no sé si decirlo”. Esta es una expresión muy frecuente entre las personas a las que se les ha diagnosticado esta enfermedad. Explicar a los demás que tenemos esta enfermedad puede tener consecuencias positivas y negativas. El diagnóstico de cáncer trae consigo muchas preguntas sobre qué pasará próximamente y en el futuro. Los cambios en las rutinas, en la vida diaria y en el aspecto físico hacen que se deban tomar decisiones que no siempre son fáciles.

Una de estas decisiones gira alrededor de revelar a los demás, o no, que tenemos cáncer. En este sentido puede haber motivos para hacerlo y para no hacerlo, y con este articulo pretendo juntar los que más oigo en la consulta por parte de personas que están tomando esta decisión. No habrá una recomendación clara sobre cómo actuar, sinó un conjunto de razones para hacerlo y para no hacerlo, con la intención de poner sobre la mesa los motivos más habituales para que cada uno decida según sus necesidades.

Motivos para decir a los demás que tenemos cáncer

  • El apoyo social es uno de los recursos más eficaces para sobrellevar la enfermedad y su tratamiento. Las personas de nuestro alrededor (familia, amigos, etc) nos pueden ayudar a desahogarnos, a distraernos, y a mantenir la actividad del día a día. El apoyo social no incrementa la supervivencia, però ayuda a estar mejor durante la enfermedad y el tiempo posterior.
  • Mantenerlo en secreto es muy difícil y nos puede hacer sentir mal porque puede llevarnos a tener que mentir: ¿cómo explicamos los cambios en el aspecto físico? ¿Cómo justificamos tener que faltar al trabajo a menudo -para ir al medico? ¿Cómo decimos a los niños que estamos demasiado cansados para jugar con ellos?
  • Evitar los rumores: Si algunas preguntas -como las del punto anterior-, no tienen respuesta, puede ser que la gente se invente esta respuesta, porque la curiosidad humana solo admite algo fuera de lo común si existe una explicación para ello. Explicar, con naturalidad, que tenemos cáncer, puede ayudar a cortar de raíz los rumores.

Motivos para NO decir a los demás que tenemos cáncer

  • Evitar la compasión y la curiosidad morbosa: Hay personas que, cuando hablan con alguien que tiene cáncer, anteponen sus propias necesidades y se olvidan del respeto que merecen los demás. Pueden abusar de la confianza haciendo preguntas inadecuadas (por ejemplo, ¿Y qué va a ser de tus niños, pobrecitos?), o aportando puntos de vista que no ayudan en nada (“Yo creo que esto del cáncer no existe. Es un invento de las farmacéuticas para ganar dinero“), etc.
  • Evitar el sufrimiento a los demás: Ver como la familia o las amistades se preocupan, puede generar sufrimiento en la persona, que se añade al que ya tiene por la propia enfermedad y su tratamiento.
  • Evitar las consecuencias de la revelación: Podemos tener miedo de perder el empleo por las frecuentes ausencias por visitas médicas, o de que algunas personas cambien la forma como se relacionan con nosotros (en realidad esto suele ocurrir en su lado positivo y en su lado negativo: algunas personas que creíamos cercanas se alejan, y otras con las que no teníamos puestas grandes esperanzas nos sorprenden agradablemente acercándose y ayudándonos).
  • El estigma: Todavía existe cierto nivel de estigma en el cáncer, que hace que a veces nos refiramos a él como “una larga enfermedad”, o que usemos la palabra “cáncer” de forma inadecuada para hablar, por ejemplo, de corrupción política. Afortunadamente el estigma es cada vez menor, a medida que comprendemos más los mecanismos de la enfermedad, y que se curan cada vez más personas.

En definitiva, decir o no decir a los demás que tenemos cáncer es una decisión muy personal, y no existen recomendaciones generales: la situación de cada persona hará que sea más adecuado hacer una cosa o la otra. Incluso podemos establecer grados: dar una parte de la información a algunas personas, e información más completa a otras.

Y, por supuesto, hacer valer nuestro derecho a gestionar la información sobre nuestra enfermedad de la manera que creamos conveniente: no tenemos de deber de dar explicacions a nadie de por qué no le dijimos que teníamos la enfermedad. ¿Y eso, por qué?

Pues porque muchas personas a las que se les diagnostica un cáncer (como ocurre con otras enfermedades) tienen la sensación de perder una parte del control de su vida: se les marca una agenda de visitas médicas, se les dice que hagan unas cosas y que dejen de hacer otras que eran habituales, etc. Por lo tanto es un derecho que, al menos la parte que se refiere a explicar a los demás lo que nos ocurre, esté bajo nuestro control.

¡Estoy a vuestra disposición para resolver dudas o ampliar la información que sea necesaria!

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