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Qué es la Esquizofrenia

La esquizofrenia es un trastorno mental que pertenece al área de la psicosis, es decir, a la pérdida del contacto con la realidad y las funciones psicológicas normales. De hecho, es el trastorno psicótico más grave, de mayor duración (cronicidad) e incapacitante (consecuencias más severas).

En general, podemos decir que, en la esquizofrenia, el funcionamiento del cerebro está alterado. Por lo tanto, afecta al pensamiento, la percepción, la motivación, los sentimientos y/o la conducta de la persona que padece el trastorno. No obstante, la manera en que la esquizofrenia se manifiesta y evoluciona en cada caso es muy variable. A menudo, comienza a desarrollarse de manera progresiva, insidiosa, incluso sin parecer un trastorno psicótico como tal inicialmente. Este hecho provoca que sea usual que el paciente y/o los familiares no entiendan exactamente qué está pasando y tengan reacciones de confusión, angustia, alarma…

Y, ¿en qué consiste concretamente la esquizofrenia? ¿Cuáles son sus síntomas más característicos? Aunque no en todos los casos ni en todas las fases del trastorno están presentes los mismos síntomas, podemos distinguir entre SÍNTOMAS POSITIVOS Y SÍNTOMAS NEGATIVOS.

Los síntomas positivos son los más conocidos y suelen ser los más evidentes. Entre éstos, destacan las alucinaciones, los delirios y las alteraciones en la forma del pensamiento. Por una parte, las alucinaciones son percepciones de algo que no existe. Suelen ser de tipo auditivo (“oír voces”) pero también pueden ser visuales, táctiles, olfativas (por ejemplo, olor a podrido), gustativas (por ejemplo, “sabor amargo a veneno”) o cenestésicas (por ejemplo, sensación de tener insectos bajo la piel). Por otra parte, los delirios son creencias irreales que los afectados toman como reales. Por ejemplo, creerse perseguido, que la televisión o la radio hablan o se refieren a uno mismo, o que alguien nos controla o introduce pensamientos dentro de nuestra mente. En cuanto a la forma del pensamiento, pueden aparecer asociaciones entre ideas que no están relacionadas, respuestas sin sentido… Este tipo de síntomas psicóticos NO es exclusivo de la esquizofrenia pero sí suele darse en la mayoría de los casos, en mayor o menor medida.

Los síntomas negativos son los grandes desconocidos para la población general, aunque son tan importantes como los positivos o incluso más. Tienen que ver con el deterioro de funciones normales del ser humano. A menudo, están más presentes a medida que el trastorno se cronifica. Para aclararnos, podemos distribuirlos en las siguientes áreas: pensamiento, emociones/sensaciones y conducta. En lo que se refiere al pensamiento, son típicos los problemas de atención y memoria (por ejemplo, dificultad para concentrarse), la lentitud a la hora de pensar, la dificultad para tomar decisiones… Respecto a las emociones/sensaciones, hallamos los síntomas de poca motivación y energía (que se confunden en muchas ocasiones con pereza o despreocupación del paciente), anhedonia (escasa capacidad para disfrutar), aplanamiento afectivo (rostro sin emociones aparentes)… En lo relativo a la conducta, son característicos el enlentecimiento motor (la persona afectada parece lenta en movimientos y gestos), el aislamiento social, la falta de higiene, el bloqueo a la hora de hablar, una mirada “vacía”…

Toda esta descripción de la sintomatología asociada a la esquizofrenia nos ayuda a poder conocer y entender mejor el trastorno. No obstante, conviene tener en cuenta que es necesario definir éste de acuerdo con su evolución, y aquí se hace patente la importancia del concepto de “brote psicótico” o episodio psicótico. Durante el brote, se manifiesta más claramente la enfermedad, y la frecuencia y gravedad con que suceden los brotes en un caso concreto condicionan cómo evoluciona. Específicamente, un brote psicótico tiene tres fases: 1) prodrómica, durante la cual hay síntomas más leves o no claramente psicóticos pero “algo se cuece”; 2) aguda, en la que los síntomas son más claros y están en su “esplendor” (especialmente los positivos); y 3) de recuperación, a menudo no total (pueden quedar síntomas residuales, sobretodo negativos).

Ahora ya sabemos un poco mejor en qué consiste la esquizofrenia. Hablaremos en posteriores artículos de otros aspectos relacionados con el trastorno como las causas y el tratamiento… pero, de momento, vamos a digerir este material.

 

MIQUEL IZQUIERDO

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