maria jesus delgado psicologa

María Jesús Delgado Psicóloga

María Jesús Delgado Psicóloga, formada en psicoterapia Gestalt en primer lugar y luego en el Tratamiento del Trauma con EMDR. En el tratamiento de pareja se apoya en los fundamentos de la psicoterapia breve. Ejerce en su consulta de Alcobendas

¿Por qué elegiste dedicarte a la psicología?

A los 15 años, cayó en mis manos un libro sobre el psicoanálisis de Freud y desde entonces no he concebido otra manera de entender el mundo más que a través de la psicología. Su estudio posterior, desencadenó en mí una suerte de comprensión y compromiso a partes iguales.

¿Qué te ha aportado tu profesión?

Una inquietud permanente, que se traduce en el estudio y la apertura a todo lo que pueda suponer la mejora o el sorteo de escollos que nos impiden vivir plenamente. Desde otro ángulo, la satisfacción de ver que esto es posible.

¿Qué es lo que más te gusta de ella?

Que la psicoterapia sea una atalaya, desde la que ver el recorrido de tu paciente y, a la vez, el propio bosque tenebroso que, tantas veces, hay que atravesar para encontrar el territorio seguro y llano.

¿Qué casos recuerdas especialmente?

Hay momentos, más que casos, en los que la mirada del paciente te lo dice todo. Un segundo en el que, de pronto, los dos sabemos que su vida ha cambiado para siempre.

 ¿Algún o algunos pacientes a los que hayas ayudado de los que te sientas más orgullosa/o?

Están esas personas, que llegan sin rumbo, con la duda y la indefensión aprendida y que se arriesgan a mirarse, una sesión tras otra, enfrentando sus fantasmas y poniéndoles nombre. Me llenan de orgullo sus logros, y sobre todo la valentía con la que iniciaron su proceso de terapia.

 ¿En qué crees que debería mejorar la profesión?

Creo que estamos en un buen momento. Hay profesionales experimentados, y con amplios conocimientos, que nos proporcionan una amplia oferta estudiantil. Desde ahí, podemos mantener el reciclaje que necesitamos para satisfacer las múltiples necesidades que surgen en nuestra sociedad.

¿Por qué recomendarías a la gente visitar a un psicólogo?

A veces, nos parece que estamos estancados, que nuestras vivencias, relaciones, actividades laborales… no tienen sentido. Podemos encontrarnos con cierto vacío existencial, o con un fracaso que neutraliza por completo una autoestima mínima. Quizás, en ese momento el embarcarnos en una psicoterapia, nos devuelva la calma interior y el dotar de coherencia a nuestra vida.

¿Cuál es tu especialidad?

Como psicóloga clínica, me formé en psicoterapia Gestalt en primer lugar y luego en el Tratamiento del Trauma con EMDR. En el tratamiento de pareja me apoyo en los fundamentos de la psicoterapia breve.

¿Qué características tiene y a quien trata?

La psicoterapia Gestalt, permite trabajar con personas de cualquier edad. Sin embargo, en mi experiencia actual, predominan los tratamientos a adolescentes, adultos y parejas.

¿Quiénes han sido tus referentes profesionales?

Partiendo de Fritz Perls y pasando por Viktor Frankl, Jung, David J. Wallin, Nardone…y unos cuantos más hasta llegar a mi último autor de cabecera: Daniel J. Siegel. Eclecticismo puro.

 ¿Hay alguna práctica que se haga habitualmente y que crees que es errónea?

Quizás haya, aún, demasiados profesionales que no amplían su formación permaneciendo en un ámbito teórico escasamente permeable.

¿Qué le recomendarías a la gente para ser feliz?

Encontrar el horizonte hacia el que uno quiere dirigirse. Desde ahí, los esfuerzos y la superación de obstáculos pasan por el darse cuenta de la belleza del camino.

 ¿Qué deberíamos tener en cuenta para elegir a un buen Psicólogo?

Verificar la formación y titulación requeridas para el ejercicio profesional del mismo. Aprovechar las primeras sesiones para observar el grado de comodidad y buena sintonía que se produzca entre paciente y psicoterapeuta, algo fundamental para responder a la demanda que se trae a consulta.

 ¿Qué virtudes te gusta encontrar en las personas?

El coraje y la fuerza para salir de situaciones complicadas, la inquietud intelectual y la coherencia personal.

¿Dónde te ves de aquí a 5 años?

Trabajando en mi consulta y manteniendo la curiosidad que despierta en mí el ser humano.

¿Te ha costado alcanzar el reconocimiento profesional?

Eso es lo mejor de esta profesión, que el reconocimiento nos llega desde el propio paciente, en su devenir, en el trabajo conjunto y en la satisfacción que proporciona ver su proceso terminado.

 ¿Si no te hubieses dedicado a la psicología a qué te hubieses dedicado?

Aunque fuera en distintas versiones: como formadora, escritora, orientadora… siempre me hubiera ubicado en el ámbito de la Psicología.

¿Cuándo recomiendas que se te visite?

De la misma manera en que decidimos ir al fisioterapeuta, cuando vemos que la contractura nos inmoviliza y el dolor no remite. Darnos cuenta de lo que nos genera el malestar y cómo desbloquear nuestra actitud pasiva o híper activa, buscando una aliada terapéutica.

 ¿Algo de la conducta humana que te fascine?

El encuentro con lo interno, el reconocimiento de la emoción y la luz de la razón sobre ello. La bondad implícita que cada uno de nosotros descubre al escucharse.

 La vida es cada vez más complicada, y la Psicología es una profesión que está cada vez más presente, ¿están ambas cosas relacionadas?

La presión de la sociedad actual sobre el ser humano, implica un constante esfuerzo para que los estándares mínimos puedan sostenerse. Eso nos lleva a un desajuste y falta de contacto con lo nuestro auténtico. La psicoterapia permite reconducir nuestra mirada.

¿Cómo percibe el ciudadano al profesional de la psicología, se puede hablar ya de la necesidad de un psicólogo de cabecera?

El médico de familia de hace años, y en las poblaciones pequeñas, se acercaba un poco a esta cobertura que el psicólogo puede realizar con mayor solvencia. Las distintas crisis vitales se producen a lo largo de nuestra vida y no siempre tenemos conciencia de nuestros recursos y de cómo aplicarlos.

 ¿En qué ámbitos se solicita más al psicólogo y en que campos obtiene más éxito?

Hay una alta afluencia por problemas de ansiedad, fobias y problemas de índole relacional. En mi experiencia personal, es muy frecuente también la necesidad de constatar la eficacia de un buen desarrollo personal.

Hoy día parece que muchas otras profesiones quieren también abarcar el campo de las emociones, ¿la psicología es para los psicólogos o bien otras profesiones también pueden flirtear con la psicología?

La psicología, forma parte de nuestra cultura. Los psicólogos también hemos flirteado con nuestra disciplina antes de estar formados en ella. Los grandes novelistas del siglo XIX como Dostoyevsky, Tolstoi… nuestro Galdós, aportaron maravillosos frescos psicológicos en su narrativa.

¿Basta acabar la carrera y obtener el título o luego hay que especializarse según lo que se quiera hacer? El trabajo formativo empieza, realmente, cuando se termina la carrera (en mi caso la licenciatura). Un posgrado de tipo experiencial como es la Psicoterapia Gestalt, te permite contar con los rudimentos necesarios para encaramarte a la labor de ayuda terapéutica. Es necesario, también, realizar un trabajo personal que te permite identificar lo que pasa en la sesión: qué es tuyo y qué es del paciente. La formación no se acaba nunca: cursos, talleres, masters, últimas publicaciones de terapeutas en avanzadilla…

¿Cuál va a ser el futuro o la evolución de la psicología?

Desde mi punto de vista, hay una disyuntiva en la psicoterapia con base cognitivo-conductual y la de corte humanista. Creo que, dependiendo del malestar y de la persona que busca ayuda, ambas corrientes podrán dar soporte con mayor o menor eficacia en la resolución de distintos problemas.

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