doble personalidad psicología

Doble Personalidad Psicología

 

Doble personalidad Psicología: Como indica el título aquí encontrarás información muy útil sobre dicho trastorno.

La diferencia entre la doble personalidad  y la psicosis

La doble personalidad, también llamada popularmente personalidad múltiple, es un trastorno del grupo de los disociativos y no del grupo de esquizofrenias y trastornos psicóticos, como puede sorprender a muchos.

¿No tiene nada que ver una doble personalidad con una psicosis? Tampoco es así del todo, dado que hay un grupo de síntomas que ambos grupos de trastornos comparten, aunque sin embargo, la base de la enfermedad es muy distinta. Mientras que en el trastorno disociativo la división de la personalidad implica una separación estructurada de procesos que normalmente están integrados; como es la percepción, la atención, la memoria o el pensamiento, en la esquizofrenia o psicosis estos procesos permanecen integrados, aunque se deterioran. En los trastornos disociativos la conexión con la realidad permanece intacta, mientras que en la esquizofrenia existe una ruptura casi completa con esa realidad externa. En ambos tipos de trastornos hablamos de una escisión. En los trastornos disociativos el desdoblamiento de la personalidad se produce por una escisión dentro del propio individuo, es decir, quien lo padece crea a sus alters a partir de interacciones conflictivas en su propia mente. En la esquizofrenia, por otro lado, este fenómeno se aprecia de manera externa ya que las voces que se llegan a manifestar provienen del exterior y por tanto se trata de alucinaciones y no de fragmentos de la personalidad, por lo cual la escisión tiene lugar entre el interior del individuo y el mundo exterior.

El diagnóstico

La doble personalidad en lenguaje profesional se llama Trastorno de identidad disociativo (TID) y es un trastorno clasificado por el manual de los Criterios Diagnósticos, actualmente DSM V, bajo la etiqueta 300.14 (F44.81) y con los siguientes criterios diagnósticos:

  1. Perturbación de la identidad que se caracteriza por dos o más estados de la personalidad bien definidos, que se puede describir en algunas culturas como una experiencia de posesión. La perturbación de la identidad implica una discontinuidad importante del sentido del yo y del sentido de entidad, acompañado de alteraciones relacionadas del afecto, el comportamiento, la conciencia, la memoria, la percepción, el conocimiento y/o el funcionamiento sensitivo-motor. Estos signos y síntomas pueden ser observados por parte de otras personas o comunicados por el individuo.
  2. Lapsos recurrentes en la memoria de acontecimientos cotidianos, información personal importante, y/o sucesos traumáticos incompatibles con el olvido ordinario.
  3. Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  4. La alteración no es una parte normal de una práctica cultural o religiosa ampliamente aceptada.

Nota: En los niños, los síntomas no deben confundirse con la presencia de amigos imaginarios u otros juegos de fantasía.

  1. Los síntomas no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., laguna mental o comportamiento caótico durante la intoxicación alcohólica) u otra afección médica (p. ej., epilepsia parcial compleja).

Los síntomas

En la mayoría de los casos de doble personalidad existe una personalidad dominante, que se denomina personalidad primaria, a la que subyacen otra serie de personalidades secundarias. La persona afectada pasa de una personalidad a la otra de forma brusca, sin darse cuenta y padeciendo amnesia en cuanto a todos los hechos relacionados con la otra personalidad. No obstante, las personalidades con frecuencia interactúan entre ellas y la persona puede quejarse de oír conversaciones internas y las voces de otras personalidades, sufriendo un tipo de alucinaciones parecidas a la esquizofrenia.

La mayoría de las personas con TID sufren además síntomas de depresión, ansiedad o estrés posttraumático y jaquecas muy fuertes, que no pueden ser explicadas por causas médicas. Muchas personas con trastorno de identidad disociativo abusan del alcohol o de las drogas en algún momento de su vida y tienen una excesiva necesidad del control y autocontrol.

El tratamiento

El trastorno de identidad disociativo requiere psicoterapia con una frecuencia de una o dos sesiones a la semana durante al menos 3 a 6 años. La integración de las personalidades es la solución ideal, pero esto no siempre se consigue y por tanto puede que se alargue el proceso terapéutico. No obstante, puede disminuirse la frecuencia de las sesiones con el paso del tiempo. Una de las herramientas terapéuticas muy útiles en el tratamiento del TID es la hipnosis, que puede ayudar en la labor de integración de la personalidad.

Las causas

El TID es un trastorno mucho más frecuente en mujeres que en hombres. Aunque no se conocen sus causas, probablemente se deben al impacto doloroso de los recuerdos traumáticos. La mayoría de las personas diagnosticadas con este trastorno tienen un diagnóstico secundario de estrés postraumático y muchos refieren haber sufrido abusos sexuales en la infancia.

El cine

Aunque el TID es uno de los trastornos menos frecuentes en la vida real y hasta hace poco no clasificado como tal, es conocido por la población general mucho más que otros trastornos debido a la amplia representación en la literatura y el cine. No obstante, las representaciones cinematográficas tienden a ser algo exageradas porque mientras que lo que sí suele ocurrir es que las personalidades son opuestas entre sí, en la realidad existen muy pocos casos documentados con asesinato o crimen relacionado con el trastorno.

El doctor Jekyll y Mr. Hyde es el primer personaje literario conocido desde que en 1886 R. L. Stevenson publicara la novela. Existe una amplia lista de películas cuya trama gira alrededor del concepto del trastorno disociativo, que en los últimos años se ha puesto muy de moda dado el especial interés que despierta el fenómeno del alter ego que permite dar un giro inesperado al final de la obra.

El siguiente ejemplo puede contener spoilers, así que se recomienda a las personas que no han visto Psicosis, que lean el resto del artículo después de ver la película.

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Psicosis de Alfred Hitchcock, llamado “el primer thriller psicoanalítico”, una película conocida por muchos por su famosa escena de la ducha. Pese a su engañoso título, probablemente debido a la falta de diferenciación clara entre estos trastornos en aquella época (1960), escenifica tanto la sintomatología del trastorno de la doble personalidad, como sus probables causas.

Norman es el protagonista que sufre la doble personalidad, “compartiéndola” entre la suya propia y la de su difunta madre. Como explica el psiquiatra de la película, el padre de Norman falleció prematuramente y Norman dependía de la atención de su madre, entrando en una cierta relación de fusión con ella y confusión de roles, cosa que ocurre con mucha frecuencia en las personas que se quedan con un progenitor tras la muerte o divorcio del otro. No obstante, al comenzar la madre una relación con otro hombre, Norman se sintió abandonado y celoso. Como consecuencia, envenenó a su madre y a su amante y después del entierro robó el cadáver de la madre y lo conservó. El crimen que cometió fue un hecho abrumador y traumático que afectó la frágil personalidad de Norman, de tal forma que no pudo enfrentarse a este hecho. Encontró una “vía de escape” patológica de disociación y de división de su mente, pudiendo darle de nuevo la vida que le había quitado a la madre. Él conservaba la ilusión de que su madre vivía y negaba que la hubiera envenenado. Comenzó a pensar y hablar por ella, caminaba usando su ropa y una peluca de mujer para mejorar aún más la ilusión. A veces podía ser las dos personalidades a la vez y hacerlas hablar entre ellas.

El ejemplo de Norman, probablemente uno de los más conocidos en la historia del cine psicológico, ayuda a entender tanto cómo funciona, así como de dónde viene este trastorno tan misterioso.

Aleksandra Misiolek
www.aleksadramisiolek.com

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