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“Papá, Mamá, no quiero ir a entrenar” – Ayudar a los hijos en el deporte

Una de las cuestiones más preocupantes tanto para los padres como para los entrenadores es el abandono deportivo a edades tempranas; existe una alta tasa de abandono por parte de jóvenes deportistas, fundamentalmente cuando llegan a la adolescencia y en mayor grado en mujeres que en varones. Pero, ¿qué hay detrás de esta estadística? ¿Por qué un joven que se inició en una actividad deportiva cuando era un niño y que ha estado disfrutando con ello de repente no quiere entrenar ni competir? Las razones pueden ser múltiples, desde falta de motivación hasta incompatibilidad con otros intereses, presión del grupo de amigos o sentimientos de fracaso. En este artículo haremos una revisión desde el punto de vista psicológico de las causas más comunes del abandono deportivo, y lo que es más importante, qué pueden hacer los padres para prevenir y evitar este abandono. Desde las ciencias del deporte y la psicología se ha dedicado mucho espacio a la investigación del abandono deportivo dado que es un factor preocupante por las consecuencias que conlleva, en especial para los jóvenes. Así, existe bastante acuerdo para considerar el abandono como el resultado de la falta de uno o varios de estos factores:

Motivación: la motivación del deportista deseablemente debe ser intrínseca, es decir, el deporte debe ser una recompensa en sí mismo por sus beneficios y no debe practicarse movido por intereses externos, como regalos, recompensas, etc. Es bueno recompensar los logros, pero las recompensas materiales no deben convertirse en la razón principal para hacer deporte.

Diversión: relacionado con lo anterior, obviamente el deporte debe ser divertido para quien lo practica. Eso no quita que pueda ser orientado a ciertas metas o logros, pero siempre (incluso en profesionales) debe conservar el componente lúdico.  Convertir el deporte en una obligación o una exigencia obviamente dificulta que sea satisfactorio.

Autoeficacia: además de divertirse, es importante que la persona que realiza actividad deportiva considere que va alcanzando nuevos conocimientos, habilidades o destrezas. Esto puede darse tanto a nivel físico como técnico, pero si no se percibe que la práctica conlleva una mejora, lo lógico es que el deportista acabe por desmotivarse y considere que no le merece la pena el esfuerzo.

Apoyo social: el que los padres o hermanos practiquen o hayan practicado también deporte se identifica como una razón importante para mantenerse en activo. Del mismo modo, que los amigos y amigas también sean activos ayuda a mantener la actividad deportiva, sobre todo en la adolescencia.

 

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Una vez vistas las principales razones para abandonar, pasamos a la acción ¿qué puedo hacer como padre o madre para ayudar a que mis hijos se mantengan en activo?

    • Premiar el esfuerzo, y no tanto el resultado: el resultado no siempre depende de uno mismo (árbitros, condiciones climáticas, nivel de los rivales, etc.), por eso es importante fijarse más en haberse esforzado y haber realizado bien las tareas (tirar a puerta en buena posición, estar bien colocado ante un tiro contrario) que en haber conseguido un resultado determinado (goles, rebotes). El mismo principio debe aplicarse para valorar las victorias y derrotas.
    • Implicarse (ser visto), no dirigir (ser escuchado): la tarea de dirigir es labor de los entrenadores, los padres deben delegar esta tarea en ellos y no contradecirlos. No obstante, implicarse llevando a nuestros hijos a los entrenamientos o viendo los partidos les trasmite el apoyo necesario y les hace percibir el deporte como algo importante.
    • Respetar a todos: entrenadores, árbitros y rivales. Los árbitros deben ser vistos como una parte más del juego que en ocasiones puede actuar a favor o en ocasiones en contra. Del mismo modo, el rival, sobre todo si es más fuerte, es el que nos hace mejorar. Insultar, protestar o agredir transmite valores inadecuados y contrarios al deporte.
    • No enfrentar deporte con estudios u otras actividades: si amenazamos o castigamos a los hijos con no hacer deporte si obtienen malos resultados académicos les estamos enviando el mensaje de que el deporte es algo secundario, y será lo primero que abandonen cuando el esfuerzo en los estudios sea mayor.
    • Exigir compromiso: complementariamente, debe exigirse compromiso con la actividad realizada en términos de asistencia, puntualidad, etc. Si se transmite la idea de que el entrenamiento es opcional, será fácil que se abandone.
    • Transmitir la idea de que lo importante es aprender y divertirse.

Estos consejos son generales y se aplican sobre todo a los ámbitos de formación, y aunque son una buena guía para padres están pensado para aquellas situaciones donde el deportista está en desarrollo y prima el componente lúdico de la actividad. Cuando hablamos de jóvenes deportistas que están empezando a competir a alto nivel o llegan a niveles de pre profesionalización obviamente el contexto introduce cambios que hacen necesario un mayor ajuste, lo que puede requerir la intervención del Psicólogo del Deporte para lograr que de alguna forma la exigencia no entorpezca la satisfacción del deportista con la propia actividad.

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