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La soledad : el porqué

A veces sentimos que estamos solos y que nadie nos comprende. En algunas ocasiones, fuera de nosotros, hay personas que desean y quieren ayudarnos pero no saben. En otras, parece que no hay nadie alrededor que esté dispuesto a echarnos una mano. Dos situaciones distintas que desembocan en los mismos sentimientos que resumimos en el significado de soledad. ¿Qué podemos hacer si nos sentimos así?

Lo primero que tenemos que saber es que nuestra percepción, es decir, nuestra forma de ver el mundo que nos rodea es la principal responsable de que, a pesar de ser seres por naturaleza gregarios, estemos solos con nuestras preocupaciones.

Normalmente cuando no nos sentimos acompañados, en este proyecto al que llamamos vida, es porque no dejamos entrar por nuestros sentidos a las personas que están a nuestro lado. Cuando hablamos de familia, amigos y compañeros estamos considerando que existe un vínculo afectivo. Estas personas con las que mantenemos un vínculo emocional, a veces, se encuentran con una barrera para poder mostrar y llevar a cabo el objetivo último del afecto: acompañar en los momentos difíciles de la vida y, también, en los fáciles.

¿Qué es esa barrera? Esa barrera es un lugar que no se ve pero se siente construida resultado del miedo y de la inseguridad. Es una forma inconsciente de protegerse de los otros, por la idea preconcebida de que van a hacernos daño. ¿Quién nos tiene afecto, quiere hacernos daño? La respuesta coherente es un NO. Aún así, es probable que nos puedan hacer daño y nos lo hagan, pero será siempre fruto de sus propios miedos e inseguridades también.

Hay que entender que en toda relación donde existe, inevitablemente, un vínculo afectivo nos encontraremos en diversos lugares que van desde el enfado y la herida, hasta la alegría y el placer. Todo cabe en el amor. Si no somos capaces de entender esto y aceptarlo, siempre nos sentiremos solos.

Dejar entrar a los otros en nosotros significa aceptar

todo lo bueno y lo malo que pueda ocurrir

En ese afán de esconderse tras la barrera para no sufrir, algunas personas se hallan en un estado de bloqueo emocional donde parece que nada les toca:  ni lo bueno ni lo malo. Y en ese supuesto no sufrir, se consumen en un no sentir con los otros y en una angustia de aislamiento emocional. La barrera de la que hablo tiene diversos orígenes dependiendo de las experiencias vividas de la persona. En psicoterapia, trabajamos estas experiencias para encontrar las causas del bloqueo que no permiten a algunas personas disfrutar de la compañía de los otros.

¿Merece la pena una vida en la que construyes una barrera

para no exponerte a las pasiones más bajas del otro?

Encarna Expósito,

Psicóloga en Vidal&Espejo  y en Servicio de Apoyo Online de la Fundació Eduard Punset.

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