Enfrentarse al diagnostico de cancer

Enfrentarse al diagnóstico de cáncer

Enfrentarse al diagnóstico de cáncer

Cómo enfrentarse al diagnóstico de cáncer? El impacto que se produce cuando el médico da esta noticia a alguien es devastador. Se detienen todos los pensamientos y se desvanecen los planes que se habían hecho para el mismo día, o para unos meses después. Vienen a la cabeza palabras como “muerte” o “quimioterapia”, o preocupaciones por la familia (sobre todo por los hijos).

La manera de reaccionar es muy variable, y no hay una que sea más correcta que otra; cada persona tiene la suya. Pero esta reacción dependerá de algunos factores: la manera como el médico dé el diagnóstico, o cómo se haya reaccionado ante malas noticias en el pasado, etc.

La mayoría de médicos explican el diagnóstico con tanta delicadeza como pueden, asegurando que harán todo lo posible para luchar contra la enfermedad. Este vídeo demuestra, con toques de humor, como NO se debe comunicar un diagnóstico de cáncer. Se ha extraído de la película “Witt: Amar la vida”. Afortunadamente escenas como esta se ven cada vez menos en la vida real.

La manera como se da la noticia facilitará o dificultará el establecimiento de la confianza con el médico y, confiar en el médico, ayuda a enfrentarse a la enfermedad con mayor seguridad.

En el momento de recibir la noticia, algunas personas pasan un rato en choque. Esto significa que están tan centradas en lo que les han dicho que dejan de atender a lo que pasa a su alrededor: no escuchan lo que se les dice, permanecen con la mirada perdida, etc. Por lo tanto es importante ir a esta visita acompañado de un familiar o amigo, para poder escuchar y tomar notas de las explicaciones del médico, y hacer las preguntas necesarias, puesto que existe la posibilidad de que el paciente tenga dificultades para hacerlo por él mismo.

Es posible que el afectado no quiera ir a casa cuando salga del médico, para evitar tener que hablar del cáncer con los hijos o con el resto de la familia. Puede ser que quiera estar unas horas paseando antes de regresar a su hogar. Es una reacción normal, y respetarla ayudará a dar este paso. Es importante que cada persona encuentre el momento adecuado para hablar con los familiares , y pueda hacerlo con calma y con tiempo. Las reacciones de la familia también pueden ser de muchos tipos, pero en general contribuyen a que, tarde o temprano, se pueda encajar la mala noticia. La familia es, habitualmente, la principal fuente de apoyo.

Otra pregunta que se hacen muchas personas es si se debe decir al resto de la gente, o si es mejor mantenerlo en secreto. Hace unos años el estigma que generaba en cáncer era muy fuerte: tenía un rechazo social muy importante. Actualmente está más aceptado, cosa que contribuye al apoyo social necesario. Pero explicarlo o no a los vecinos y amigos, o en el trabajo, continua dependiendo de cada persona. Y el derecho de mantenerlo en secreto, si se quiere, también merece ser respetado.

Y ¿qué podemos hacer para reducir el miedo y el malestar? Podemos buscar apoyos en el entorno, intentar mantener las actividades normales tanto como se pueda (está claro que habrá cambios de horarios y de rutinas, y que se deberán hacer visitas frecuentes al hospital) y es importante tomar, con tranquilidad, las decisiones que hagan falta. Pero lo principal es darse tiempo, porque asumir esta noticia no es nada fácil y no todo el mundo puede hacerlo en pocos días. También recomiendo darse tiempo a uno mismo para sentirse mal, triste, enfadado, con ganas de llorar, etc. Éstas emociones pueden aparecer una a una, o todas a la vez. Si el cuerpo lo pide, negarse hará aumentar el malestar.

Y, finalmente, recordar que es muy importante el apoyo de la familia y de los amigos y que, si este no es suficiente, se puede contar con la ayuda profesional del médico o de un psicooncólogo, o bien de un guía espiritual o religioso si es acorde con las creencias de cada uno.

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