Autoestima

Un jardín llamado Autoestima

En una sociedad tan enfocada al exterior y a lo social, nos puede resultar extraño pararnos a observar nuestro interior.  Y de la misma manera que en un jardín, nuestra autoestima necesita de tanto en tanto que le echemos un vistazo a ver cómo está y qué necesita.

Si nos imaginamos que nuestra mundo interior es un jardín, podemos entender la metáfora de esta imagen:

Autoestima

En nuestro jardín puede haber de todo. La cuestión es: ¿Está cuidado? ¿Hay aquello que queremos? ¿Hay algo que no nos gusta? ¿Qué es aquello que nos molesta?

Puede que creamos que nuestro jardín no necesita muchos cuidados o que él sólo va haciendo. Y es cuando tenemos algún síntoma que nos cuestionamos qué estará pasando con nosotros mismos, que nos lleva a vivir en un malestar continuo. Podemos sentirnos eternamente insatisfechos, como si nada nos pudiera llenar ese vacío que parece estar cuando nos asomamos al abismo de nuestro mundo interior.

Tener una autoestima sana es la base para todo aquello que emprendamos en nuestra vida. Ya sea a nivel personal, profesional o social, si nos encontramos a gusto con quien somos y confiamos en nuestra persona, muchas cosas pueden ser realizables. Cuando algún aspecto de nuestro interior no está en sintonia con nuestro bienestar, es cuando aparecen síntomas que nos indican que algo no anda bien en nosotros.

Cuidar nuestro jardín, entonces, pasa a ser algo imprescindible para sentirnos llenos con la vida que llevamos. Implica hacer ciertas cosas que promuevan nuestro bienestar psicológico. Siguiendo la metáfora, podemos hacer varias cosas: “regar nuestro jardín”, “quitar las malas hierbas”, elegir “qué plantas” queremos que formen nuestro jardín y cuales no, cuidarnos de los “parásitos” que pueden debilitar nuestro jardín, etc.

Si tienes la sensación que algo pasa en tu jardín, échale un ojo. Su cuidado depende de ti: eres el único que puede responsabilizarse de él.

 

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