el miedo como aliado

EL MIEDO COMO ALIADO

Hace algunos días una gran amiga mía tuvo que pasar por una intervención quirúrgica y cuando me comunico con ella para desearle que todo vaya bien, al preguntarle cómo se encuentra, me dice que está preocupada porque tiene miedo…

Lo primero que le dije es que lo que sentía era la emoción correcta, estaba asustada porque al otro día la operarían, si bien era una intervención programada y la situación clínica era óptima ¿cómo podía estar de otra forma? Luego la invité a que me cuente a qué le temía, y hablamos; le hicimos un lugar a la emoción, la dejamos desplegarse y nos metimos en ella. Al acabar la conversación ella estaba tranquila, repasamos las cosas que podían colaborar para mantenerse serena y había muchas. Entonces le dije que dejara al miedo a un costado y que no se opusiera, que se apoyara en todas las cosas que influían para que la intervención saliera bien y que sólo se concentrara en ello.

Al otro día, antes de la operación me dijo que había descansado bien y que estaba serena. Todo salió bien.
Estamos acostumbrados a tomar al miedo como a una mala palabra y el miedo es una emoción que está para protegernos, en tanto lo gestionemos no se volverá en nuestra contra.

Ahora, ¿De qué hablamos cuando nos referimos a la gestión de las emociones?

el miedo como aliado
En primer lugar, aceptarnos como seres emocionales, es decir, ante una situación que se nos presenta SENTIMOS y luego pensamos. Entonces, corresponde que le hagamos un lugar a las emociones que se nos despiertan en la vida cotidiana y esto nos ofrece un giro a la forma en que estamos acostumbrados a responder en el día a día. Acaso la regla máxima no es “Piensa antes de actuar” y pensar está bien, también somos seres racionales…Pero además, no es excluyente. Desde la razón el miedo puede bloquearnos cuando intentamos evitarlo y si, por otro lado, intentamos controlarlo también puede jugarnos una mala pasada (el control es una posición forzada).

Ya en este punto en el que nos asumimos como seres emocionales llega el momento de aprender a escucharnos y no oponernos a los que sentimos. Es un ejercicio que merece la pena poner en práctica: escucharnos; consiste en no resistirse a la emoción, no luchar contra lo que sentimos, sino detenernos a sentir y permitir que fluya. De esta forma, aparecerá el sentido y nada nos detendrá.

“Aprendí que el coraje no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre él. El hombre valiente no es aquel que no siente miedo, sino el que conquista ese miedo”. Nelson Mandela

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